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Globatica.
17th Aug 2011Posted in: Blog, Ficcion 1
Globatica.
Historias de esta vida y de la otra.

En esta vida no siempre le dan razones a uno para explicar el por qué de las desgracias que le afectan, de aquellas que normalmente producen una pérdida irreparable. Y aquella niña aunque sin saberlo a ciencia cierta, descubría con su mirada primeriza y afectada lo mucho que subía el globo que se le acababa de escapar de entre sus deditos pringosos de helado de verano de avellana: el sabor de la pérdida era amargo. Por unos minutos un grupo de personas nos paramos junto a ella, impotentes, viéndolo subir mecido por un viento sur cálido que sin prisa pero sin pausa lo colocó en la estratosfera. Cuando desapareció de nuestra vista y seguimos caminando cada uno hacia nuestro destino, la niña con un berrinche histérico grado uno no le dejó a su mamá más remedio que comprar otro globo. Entonces la lluvia comenzó a caer…

Arriba en la estratosfera la perspectiva era muy diferente. Los estratosferanos, no salían de su asombro, otro globo de plástico había llegado y con él la ira popular y las protestas furibundas con todo tipo de llamados a la acción. El globo de la discordia era la gota que derramó el vaso de la paciencia estratosferana que abrió de par en par sus bocas dejando oír su sentir.

– Malditos terrícolas cochambrosos decían unos.
– Asquerosos globos de mierda cantaban otros.
– Devolvamos el golpe exigían los más airados.

Lo cierto es que la estratosfera estaba llena de globos hinchados, deshinchados, pinchados… Había días que llegaban millones de globos de todos los puntos del planeta estorbando incluso la sana cohabitación marital de los estratosferanos interponiéndose entre los amantes, o haciendo imposible la circulación en las carreteras. La simple acción de caminar o ver un escaparate resultaba un engorro entre tanto globo de colores. Que lejos quedó la ilusión con que se recibió al primero con la inauguración de aquella estatua conmemorativa a la llegada de aquel globo gordo de color amarillo limón. Estatua que en estos momentos está llena de huevazos.

En las oficinas de gobierno de Estratosfera, el grupo de sabios discutía las diferentes posibilidades. El especialista en Globótica, respirando profundamente, se frotó las manos enérgico y se dirigió al resto del grupo.

Hemos probado de todo pero tanto el almacenamiento como su destrucción ha fallado. Por un lado llegan demasiado todos los días. Por el otro, su destrucción provoca un hedor insoportable con lo cual hemos llegado a la conclusión de que hay que dar un escarmiento a los terrícolas de una vez por todas empezando, por la niña que dejó escapar el maldito globo y por su madre que no tardó ni un segundo en comprarla otro.

La sala de juntas estalló en vítores pero cuando volvió la cordura alguien preguntó.

¿Y cómo vamos a darles un escarmiento?
Con el Hombre Globo…
¿El Hombre Lobo?
Globo, el Hombre Globo… repitió molesto el sabio especialista en Globótica.
A mi me gusta más Lobo que Globo repitió el consejero lo que provocó un barullo que no terminaba de disiparse ni permitía ponerse de acuerdo.

Tras horas de deliberación el grupo de sabios tomó una decisión acerca del nombre sobretodo presionados por los insultos que provenían de las calles adyacentes, bautizándolo con el nombre de El Hombre Globolobo. El sabio en Globótica tomó de nuevo la palabra.

Ahora que el nombre ha quedado refrendado déjenme contarles en que consistirá la operación. Hemos descubierto una sustancia que vertida con la lluvia es capaz de dar vida a los globos una vez los moja y se hinchan de Helio.
¿Cuándo comenzará la operación?
Ya ha comenzado.

A un preparado silencio teatral, le siguieron dos tosidos cortos y un carraspeo.

-El Globolobo es un mutante hecho de globos que crece a medida que caga globos. Estos globos no vuelan alto manteniéndose a diferentes alturas siendo la máxima dos metros. La intención es agobiar a la población terrícola en general así como transmitirles la sensación vivimos por su culpa, que entiendan que los globos no benefician a nadie en cantidades extremas.

Murmullos vivos cruzaban aquella sala aséptica y fría. Fuera de aquella burbuja transparente millones y millones de globos atestaban las calles pobladas por la protesta. Una voz se alzó en aquella sala cuestionando y proponiendo algo diferente. Era el especialista en Hidráulica.

¿El Globolobo puede ser destruido?
No, afirmó con convicción el sabio en Globótica.
¿Y puede ser manejado remotamente?
Nooo….
Entonces, ¿Cómo termina la operación?
Mmmmmm….
Me parece un plan complicado, costoso y sin un claro objetivo mi querido colega ¿Y si mejor simplemente los meamos? Con Noé dio muy buen resultado.
Con la excepción del experto en Globótica, que además caía mal a todo el mundo, los sabios sonrieron para segundos después, aprobar la medida entre vítores.

Abajo en la Tierra cielos negros habían dado paso a calles mojadas y desiertas. El verano se parecía al otoño y el gris se adueñaba de la paleta de colores sin negociación alguna. En una plaza un equipo de televisión entrevistaba a un vendedor ambulante.

-No he vendido ni una escoba, protestaba ante las cámaras un vendedor de globos, con estas persistentes lluvias nadie sale a la calle, tendrán que darnos ayudas digo yo, así la industria del globo no levantará el vuelo jamás…

Desde un café cercano el Hombre del tiempo anunciaba lluvias torrenciales para lo que quedaba de verano, más arriba, en un baño de la Estratosfera el especialista en Hidráulica se la sacudía satisfecho para segundos después tirar de la cadena otra vez.

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One Response

  1. Maika says:

    Este relato es el que mas me gusta de los siete.

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