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Dimension Ifon.
17th Jul 2011Posted in: Blog, Ficcion 0
Dimension Ifon.

Verá, a mi Ifon le pasa algo raro.

Desde que he bajado música no es el mismo. Siento que me transporta a lugares que no quiero conocer . El otro día sin ir más lejos estuve a punto de morir de aburrimiento en Sildavia y es que el tiempo pasa tan despacio allí. Claro que también debo reconocer que me ha permitido conocer otros lugares a los que nunca sospeché viajar jamás. La verdad y se lo digo de corazón. No se como voy a escapar de este trajín que me comienza a incomodar.

Al principio eran solo guiños que podrían catalogarse fruto de la empatía, como sonreír y que te sonrían de vuelta. Pero de un tiempo a esta parte la cosa ha ido a más. La gente camina coreográficamente al ritmo de la música que escucho en mi Ifon. Y no, no es una feliz coincidencia es real. No vaya a pensar que mi fértil imaginación me ha jugado una mala pasada. Ni que lo que ocurrió es simplemente fruto de la casualidad. Aquí hay causalidad.

Y me quedó muy claro el día que a mi lado un colegio de sonrosados niños franceses de la Bretaña desfilaban al ritmo de Spanish Stroll del buen Willie de Ville. Mientras, en el horizonte, desde los barcos anclados en la bahía, sus tripulantes hacían requiebros y florituras varias con banderas coloridas que seguían la base rítmica que marcaba un bajo nervioso . Majestuoso, el crucero que entra puntualmente a puerto al atardecer, dejó escapar su sirena en perfecta sincronía con el fin de mi canción.

Y no me vaya a decir que no, porque está claro que es un fallo del Ifon. De hecho es automático, cada vez termina la canción o lo apago, la vida sigue igual volviendo a la más insulsa normalidad. De hecho desde que caí en la cuenta del problema, decidí tener mayor cuidado con las selecciones musicales no fuera a ser que me trasladara allá a donde no quiero ir o de donde no pueda salir para contarlo.

Pero de nada sirvió mi natural prudencia y la cosa fue a peor. Mi última experiencia por culpa del Ifon, casi me cuesta la vida, y vino provocada por mi afición a las bandas sonoras. Resulta que ahora elementos o personajes de las películas de la banda sonora aparecen en mi vida o yo en la de ellos. Mi vida es un videoclip que se comienza a complicar sin la presencia de un director. Igual aparezco en la estrella de la muerte junto a Darth Vader que tengo a Luke Skywalker junto a mi tomando unas cañas.

- ¿Tiene ahí el Ifon?

- Verá, esa es la segunda parte de la historia.

De camino para acá, en busca de consejo profesional, decidí hacer una pausa y me senté en una terracita muy cuca que hay junto al muelle junto a una familia de hipopótamos y donde el camarero, un besugo ampuloso, me miró de soslayo preguntándome cansinamente que iba a tomar.

- Caldo de Gallina bien caliente.

- ¿Cómo?

Sus labios gordos mascullaban una pregunta que si bien no fuera de lugar debido a los 40 grados reinantes, a mi me traía al fresco. Le miré a los ojos con pizca de mala leche y le repetí….

- Caldo de Gallina bien caliente.
- Mire usted que estamos a pleno sol y son las tres de la tarde….
- Bien caliente.
- Como quiera el señor….

Según el camero se alejó en dirección al bar para satisfacer mi excentricidad apareció como pedo silencioso un maldito tironero que tomando el Ifon de mi mesa comenzó a alejarse a toda velocidad en dirección al muelle con tan mala suerte, que tropezando con una procesión de Gigantes y Cabezudos, cayó al mar de mala manera. Lo que aconteció después fue trágico. El impetuoso contacto con el mar y chapoteo subsiguiente puso en marcha el reproductor del Ifon y para colmo de males, con tal suerte, que la melodía que se escuchó por unos segundos fue la de Tiburón. De quien sabe donde apareció un escualo cabreado y enorme que engulló ladrón y mi Ifon a un tiempo y desapareció dando por terminado el incidente con un sonoro coletazo que lo mando a las profundidades abisales.

- ¿Tiene seguro?

- No

Mirándome estupefacto el tipo de la tienda de teléfonos no supo que decir.

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